martes, 4 de febrero de 2014

Nos quitaron la visa.



Todos estamos celebrando que no necesitamos visa para entrar a la Unión Europea. Los colombianos podremos entrar a 28 países de Europa sin necesidad de hacer las tan aburridas y tediosas vueltas de sacar la visa. Pero, ¿qué tan bueno es esto? Para nosotros una maravilla pero para ellos una desgracia total. La visa es un documento que permite el libre tránsito de personas en un país del que no posee la nacionalidad para realizar diversas labores como estudiar, pasear, trabajar, casarse, etc. Con el fin de no permitir la migración exagerada de un país a otro, la visa se convirtió en un mecanismo de defensa para no permitir la entrada de cualquier pelafustán que quisiera delinquir en un nuevo escenario. Y ahí va esta entrada, a qué tan provechoso será para los colombianos la eliminación de la visa Schengen. 

Provechoso será para todos pero no de la misma manera. Unos ya estarán haciendo planes de ahorro para irse de paseo a conocer. Otros estarán haciendo planes para irse a estudiar o trabajar. Pero algunos estarán pensando en sacar provecho de otra manera. De la manera que mejor saben hacer, delinquiendo. El colombiano siempre ha tenido fama de 'avispado', de que se las sabe todas y de que no se deja 'tumbar' de nadie. Sacarán a flote toda esa malicia indígena que tienen adentro para ganarles unos cuántos pesos más a los incautos que no tienen idea de con qué están lidiando. Hemos visto millones de casos de colombianos que se van a otro país a CAGARNOS la cara a todos los demás que tenemos el infortunio de compartir la nacionalidad con ellos. Recordemos al chamán colombiano que fue capturado en España por violar a sus clientes. Y para estas, enano el malnacido. Si es aquí mismo y estamos buscando cómo joder al otro no me imagino cómo debe ser con alguien con que el que ni siquiera compartimos país de nacimiento. Como si ser avispado, taimado y ladino fuera motivo de orgullo.

El orgullo con el que proclaman ser más avispados es el mismo orgullo con el que se saltan el metro en cualquier ciudad porque pagar es para pendejos. ¿Qué pensaron? ¿Qué los únicos que delinquen son los que roban, violan y matan? No. Esa pequeña muestra de ser más aventajado que los demás es un robo, por muy insignificante que sea. Nos acostumbramos que las cosas atroces son las que cuentan como delitos y las cosas no tan trascendentales como saltarse la taquilla de pago en el metro o medio transporte masivo es simplemente una pequeña jugada de sagacidad. Para nadie es un secreto que a los colombianos nos falta cultura ciudadana y que esta muy buena oportunidad muchos no la sabrán aprovechar por la necesidad de sacar provecho de manera rápida y vivaracha. No celebremos mucho que así como nos quitaron la visa nos la volverán a poner en muy poco tiempo.

Corolarios:
1. La visa Schengen será retirada para los colombianos dentro de un año.
2. Pienso lo mismo con el proceso de paz. De nada sirve que los que están en La Habana firmen si nosotros seguimos haciendo de las mismas. La firma de la paz nos toca a todos.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hablemos de putas… otra vez

Otra vez, otra vez las putas. Pero esta vez sí son las putas de esquina, de minifaldas y camisas transparentes. Esas mujeres que, a pesar del frío, a  cierta hora deben estar paradas en Santa Fe vendiendo sus cuerpos por unos cuantos pesos. Locales con puertas de espejos o arbustos donde se divisan mujeres semidesnudas sentadas en sillas mientras los transeúntes miran con curiosidad, miedo y asco; 2013 y todavía hay quienes miran a las putas con asco,  con desprecio como si fueran seres leprosos. ¡¿HASTA DÓNDE NOS VA A LLEVAR ESTE DOBLE MORALISMO?! A que sigamos pensando con prejuicios desde la 
religión, la moralidad y las buenas costumbres. 

¿Qué es lo que tanto les repugna de la prostitución? La verdad no me interesa saberlo pero sí me interesa ahondar en algo muy importante, la situación legal y laboral de la prostitución en Colombia. ¿Qué pensaron, que por pararse en la calle no tienen los mismos derechos laborales que el gerente de un banco? ¿O que por ser de “dudosa reputación” no merecen prestaciones y seguridad social? No señores, la cosa no es así. La prostitución es legal en Colombia, es un trabajo como cualquier otro que merece respeto y dignificación. 

Les cuento, con la sentencia T-629 de 2010 de la Corte Constitucional, el país reconoció la prostitución como un trabajo legal y que los (sí, no sólo las mujeres se prostituyen, también hombres y varios miembros de la comunidad LGBTI – con más riesgos por la difícil situación de intolerancia con esta comunidad en el país–) que ejercen este oficio tienen los mismos derechos laborales que cualquier otro trabajador: “siempre que se presenten los elementos del contrato de trabajo, este oficio configura una relación susceptible de ser protegida por el derecho laboral”. Ahora bien, es importante señalar que la Corte también reguló qué es la prostitución y quiénes son aptos para ejercerla de manera legal. Así los menores de edad y quienes son  los  explotadores sexuales (trata de personas) no están dentro del marco legal aprobado por la Corte Constitucional. 

Los trabajadores sexuales tienen pues  derechos  como  todos los  otros trabajadores, que no se les cumplan es algo totalmente diferente y preocupante. Al  haber en  la prostitución un contrato verbal o escrito (legal)  usted, querida prostituta o prostituto tiene derecho a: 

• Estabilidad laboral 

• Indemnización por despido sin justa causa

• Prestaciones sociales

• Cotización a seguridad social

• Carta laboral que certifique su oficio y cuánto devenga. 

Entonces, ¿por qué nos seguimos encontrando en las calles a prostitutas que ni seguridad social tienen? Una situación sumamente grave, pues al prestar un servicio  riesgoso por las implicaciones  de salubridad  que  supone, es necesario que haya un control estricto sobre la salud de los profesionales del oficio, para que el VIH/SIDA, la gonorrea, el herpes, la sífilis y demás enfermedades venéreas no se propaguen de manera descontrolada entre la población. La sentencia advierte,con relación a esto, que en caso de que  una persona trabaje en  la prostitución y  tenga alguna enfermedad venérea no podrá ejercerla pues estaría incurriendo en un delito de salud pública. Aun así, no puede ser despida a menos que haya 
permiso del Ministerio de Trabajo. 

Dicho todo esto sobre la situación legal y laboral de la prostitución,  habría que analizar qué tan viable es que haya una única zona de tolerancia. A mi parecer, es una idea bastante progresista, pues en vez de que los trabajadores sexuales estén repartidos por toda la ciudad, podría ser muy bueno –para todos– que se abra un distrito para que puedan ejercer su labor de manera segura.

Queremos avanzar pero nuestros prejuicios sociales y morales no nos dejan. José Galat (vetusto moralista de  La Biblia) dice que la prostitución  “es una actividad execrable que el Estado no puede promover” y que como cristianos se debe respetar a todas las personas –así hagan el mal– pero, so pretexto del respeto, “estar justificando la legalización del mal no está bien”. Señor Galat, ¿qué es el mal? ¿Según quién es lo malo? ¿Según La Biblia? ¿Según usted y sus preceptos de moral cristiana? Déjeme decirle que son puras patrañas. No podemos tomar un texto literario como base para regir el mundo y cómo hacerlo. Ojalá dejemos todas estas cuestiones retrógradas y morbosas sobre la prostitución a un lado y empecemos a verlo como lo que realmente es, un problema social que debe ser resuelto con inmediatez.

*Ojo, al ser un contrato de prestación de servicios usted no está obligado a cumplir con todo lo que le pida el cliente. Si no está cómodo con lo que su cliente le pida, él tampoco puede obligarle a hacerlo. Si lo hace, estará incurriendo en el delito de violación.

martes, 30 de julio de 2013

Dios proveerá.




El desconcierto que me produce esas dos palabras es igual de grande a la duda sobre la existencia de ese Dios. Y no sólo es desconcierto, también el fastidio que produce saber que para muchas personas nada depende de sí mismos sino de un ser que puede hacer lo que le venga en gana con sus fieles. No tengo nada en contra de los cristianos, cada quien con sus creencias siempre y cuando no intente convencer al otro de que crea en lo mismo que él. Pero no, esta entrada no es para hablar de cristianos ni de dioses, sino de la actitud del que se adapta a cualquier circunstancia o situación con excesiva facilidad, el conformismo.

Expresiones como «Amanecerá y veremos»; «Así es la vida»; «Deje así» y similares, lo único que demuestran es la incapacidad de una persona de derrumbar todas las barreras que se le interpondrán en la vida. Muchos siguen esperando que les tiren el pan del cielo, peor aún, que la situación cambiará porque ese es el destino, o la suerte. Creencias sin fundamento, sin razón de ser.  «La esperanza es lo último que se pierde» debe ser una de las frases más conformistas que hay. Por andar esperando que la esperanza no se pierda, no se gana nada y se pierde el tiempo. Creer en que fuerzas ajenas a nosotros mismos harán que las cosas se nos den no sólo es de incautos, sino de flojos e inservibles. 

Trabajar en lo que no les gusta simplemente porque se gana más. Se ganará más dinero, mas no tiempo y tiempo siempre nos hará falta. Cada quien tiene el poder de controlar «su destino» como mejor le plazca, no está escrito en ninguna parte lo que seremos y cómo haremos para serlo. Es irónico que podamos controlar cosas externas a nosotros pero nos da miedo cambiar detalles de nuestra compleja existencia. El truco está en dejar de pensar que cuando las cosas no quieren conformarse con nosotros, nosotros debemos conformarnos con ellas, como propone el filósofo francés Fontellene. Si no estoy contenta (o) con lo que tengo es porque me hace falta algo para serlo y por lo tanto debo conseguirlo. No se trata de llevar una vida llena de avaricia, ni mucho menos pensar que si entre más tengo más feliz soy. Lo verdaderamente complicado está en saber exactamente qué se quiere o se necesita para ser feliz y no en conseguirlo. Si usted no tiene los suficientes huevos u ovarios para cuestionarse a sí mismo sobre su felicidad, ¿qué está esperando para adqurirlos?
Deje de quejarse y procure solucionar todo lo que lo acongoja e incomoda, porque sí, quejarse y esperar que por arte de magia o que otros nos resuelvan nuestros problemas es de gente que abandonará el mundo sin pena ni gloria.  Dios no lo proveerá, busque cómo alcanzar.


 




martes, 21 de mayo de 2013

Autorretrato.

Soy,
una,
vocal,
con sílabas formadas,
soy,
una,
mujer,
con tildes púbicas,
soy,
la,
o,
al revés sobre tus nalgas,
soy,
y,
griega,
o
i
latina,
o simplemente una raya avergonzada.

Soy
triptonga,
tú,
yo,
y la sábana.
Soy la parte de tu oración,
el artículo de tu pasión,
el sustantivo de tu apellido,
el pronombre de tu nombre,
o, simplemente, una vocálica,
posesiva atrevida,
soy,
una,
vagina,
adverbia.
de lugar,
de modo,
de tiempo,
de cantidad,
de duda, negación o afirmación
soy,
boca,
verbo,
verso,
beso,
soy
bebida,
activa,
bilabial,
o simplemente
una lengua,
ortografiada,
y,
enamorada.

María de los Ángeles Popov.
Más sobre María de los Ángeles en: http://www.revistadepoesiaclave.com/no%205/nuevas%20voces%20maria%20de%20los%20angeles%20popov.htm

El vuelo de un cóndor.

No enciendan las luces
Que tengo desnuda
El alma y el cuerpo;
Ya no queda nada
sólo escombros
Y migajas,
De los dulces labios
Que besó mi boca, 
Del néctar prohibido
Que embriagó mi piel,
De la noche ardiente
Que entre tus brazos
Calcinó mi ser.

No enciendan las luces
Porque el tierno manto
Que abriga mi piel,
De mí se ha alejado
Para calentar
Con suaves caricias
En otro Jardín. 

Ya no queda nada
más que mi cuerpo desnudo
Ahogado en el mar 
De las tristes lágrimas
Que de mis ojos brotan.
No enciendan las luces, 
Que tengo desnudo
El cuerpo y el alma. 

Sobeida Delgado Mina.
Más sobre Sobeida en: http://soypoesia.com/acerca-de-sobeida

martes, 7 de mayo de 2013

¿Existencialistas? Vade Retro.



¡Ya los vi! Son esos que odian, critican, lloran, se desesperan y están siempre angustiados por las «cuestiones más importantes y relevantes de la vida». Hacen un análisis exhaustivo de la condición humana, de la libertad, la responsabilidad, el significado de la existencia y odian los lunes. últimamente, y con el auge de las redes sociales, estos filósofos de la vida se han multiplicado considerablemente al punto de querer encerrarlos a todos en una bodega y no dejarlos salir de ahí nunca. 

Se consideran los Kierkegaard, Nietzsche, Dostoyevski, Heidegger y Sartre de esta generación. Miran por encima del hombro por suponerse como conocedores de la verdad por pensar en lo que marca el camino de nuestras vidas. El monólogo externo es la plataforma de desarrollo del pensamiento y por razones desconocidas son personas moralmente mejores. Aún así, son misántropos y lo publican abiertamente en Twitter y en Facebook. Dignos representantes del existencialismo al vivir en contradicción. 

¿De dónde venimos?, ¿Para dónde vamos?, ¿Cuál es el sentido de la vida?, ¿Existe un ser supremo?,  ¿Por qué siento lo que siento? y demás, son las cuestiones que tanto los angustia y que los hace correr en círculos. Son, simplemente, un fastidio. Muchos grandes pensadores del siglo XIX y XX se pusieron en la tarea de ahondar en estas preguntas y ninguno llegó a una verdad absoluta o respuesta universal para que ahora, unos pelafustanes de redes sociales que todo lo odian sin saber qué es el odio, vengan a responder estas preguntas. 

El existencialismo en sí es una ironía, gastar tanto tiempo (que sí nos transcurre y que sí vemos pasar) pensando en cuestiones que no tienen única respuesta y que a estas alturas del partido no tienen importancia. ¿Es necesario para vivir los 70 u 80 años en promedio que vive un ser humano conocer todas las respuestas? Personalmente, me parece más fácil y más cómodo vivir las vida sin pensar en esas preguntas que no llevan a nada. No estoy diciendo que la autoreflexión sea una pérdida de tiempo o que no sirva. Sólo creo que para responder estas preguntas no hay que pensar sino vivir. 

Por eso, a todos esos existencialistas que se sienten orgullosos de serlo por creer que piensan más que los demás y que las cosas que piensan son más importantes les digo, Vade Retro con sus discursos y monólogos externos que para poder vivir no necesito de sus respuestas de papel. 

martes, 23 de abril de 2013

A propósito del día del idioma, los traductores.


La base de todas nuestras relaciones humanas está en la comunicación y el principal sistema de comunicación es el idioma. Se calcula que en el mundo hay aproximadamente 7.000 lenguas y aún no se ha terminado de estudiar cada recóndito lugar del planeta donde debe existir comunidades con dialectos diferentes. Si el idioma es parte esencial de la comunicación y la comunicación lo es de las relaciones humanas, ¿qué nos cuesta aprenderlo y aprehenderlo? El hecho que hayamos nacido y seamos criados con un idioma no nos hace expertos en él ni mucho menos. 

No pretendo echarles cantaleta por los garabatos y jeroglíficos que escriben algunos con el pretexto de que «hace más divertido escribir», «se ve mucho mejor» o «es para ahorrar tiempo» porque no es el caso de esta entrada (pero quiero dejar plasmada mi repulsión por ese tipo de escritura). Hoy, y desde hace mucho, me preocupa la comunicación verbal de algunos. El excesivo uso de extranjerismos como si nos avergonzáramos de nuestro idioma (aunque no vendría siendo propiamente nuestro por procesos de colonización) pero es el que primero aprendemos y es el idioma oficial de estas tierras cocaleras. Aparte de los extranjerismos, la pésima conjugación verbal de verbos usados con bastante regularidad como 'haber' tampoco ayuda a que se le saque provecho a un idioma tan rico y lleno de singularidades como es el español. 

Dejando atrás mi preocupaciones personales sobre el idioma, las traducciones es uno de los principales problemas en las que se ve amenazado el correcto uso de cierta lengua. No es un trabajo fácil y así como se necesita de mucho esfuerzo y dedicación para lograr un excelente resultado al traducir un texto de su idioma original a otro sin que éste pierda su significado, es una labor que merece todo el respeto del mundo. Los traductores tienen una función fundamental en la comunicación mundial, poder leer un escrito de origen alemán, italiano, inglés, portugués, etc., en claro español es un placer que sólo el lenguaje nos puede ofrecer. Lo ideal, dirían muchos, es leer el texto en su idioma original y aunque tienen razón, esto se convertiría en una limitación para conocer diversas culturas que plasman su haber en canciones, textos, esculturas, pinturas...

Son aproximadamente 7000 lenguas y sería imposible aprenderlas todas. Pero esto no sería un problema para por lo menos acercarse a ellas. Colombia es un país rico en dialectos y aún sin conocerlos no es pretexto para no disfrutar de un Jayeechi o cualquier otra manifestación de los pueblos indígenas. Así, culturas tan lejanas para muchos como el extremo oriente pueden ser conocidas a través de escritos traducidos por estudiosos de la misma y llegar a un acercamiento entre pueblos humanos. 

Por eso hoy en el Día del idioma le quiero agradecer a los traductores que han logrado que me acerque y disfrute textos de lenguas diferentes en la lengua que me enseñaron y criaron. Pero también aprovecho para recordarles que es un trabajo de dedicación y que sin ésta por más que conozcan la traducción exacta de cada palabra de un idioma a otra no significa que la interpretación y el significado de ese texto vaya a ser el apropiado y el que el autor nos quiere hacer entender. 

¡Feliz día del idioma! 

lunes, 22 de abril de 2013

Soliloquio.

Y un día comprendí que no era desprecio ni mucho menos fastidio. Simplemente, ya no había amor.

martes, 9 de abril de 2013

Marchen, a mí no me interesa.

Y así es, sin tanto alboroto. No pienso tomar ningún bando político acerca de las marchas, o encerrarme en la discusión de si sirven o no. Simplemente me quiero referir a la falta de tolerancia (y de razón) que hay por parte de las personas que organizan y participan en cualquier tipo de marcha. «Si no marchas estás en contra de la paz», «Si marchas estás a favor de la guerrilla» son algunas de las expresiones que se escuchan en torno a la marcha por la paz del 9 de abril. Se ha convertido en una obligación ir a marchar y no en una forma de protesta o un medio para que el pueblo se haga escuchar, sea el 'bando' que sea. 

Lo más triste es que no sólo se ha convertido en una obligación marchar, también en un pecado que se castiga con rudeza. Ya no sólo tiene tintes obligatorios sino también religiosos (Aclaré que no iba a hablar de los tintes políticos de cada marcha) convirtiendo a las marchas cada vez en algo más molesto, cansón, excluyente (cuando debería ser todo lo contrario) y polarizado. 

Sin embargo, me parece más patético aún los que marchan sin saber por qué o coaccionados por otras fuerzas con el ánimo de dañarle a los demás su convicción de marchar. Y ni hablar de los que marchan por sentirse mejores personas que los demás, por mostrar en apariencias lo que en realidad no son, por publicar una foto y que todos se den cuenta que con eso salvó al país. Esos tienen mi más profundo repudio y lástima. 

Lo que muchos marchantes no saben es que no hay mejor oportunidad que en las marchas de mostrar el civismo, que en realidad el pueblo está unido por una sola causa y que necesita ser escuchado y no vapuleado. Pero al contrario de esto, los marchantes (no todos) aprovechan este espacio para sacar lo más despreciable de sí mismos. «Adornan» la ciudad con frases trilladas, dejan basura por doquier, orinan en cualquier árbol y cuando se torna la cosa violenta es peor aún, pues los damnificados no son otros sino los dueños de establecimientos públicos y casas por donde pasa la marcha. 

Señores organizadores y participantes de marchas, no es obligación marchar, hacerlo no nos hace mejor personas y con sólo marchar no lograrán que todo se solucione. Es un acto civil y el que desee participar lo hará sin necesidad de que alguien lo esté empujando. El que no desee participar lo hará por pereza, porque no cree que la solución esté en la marcha, por un millón de motivos más o porque tiene cosas más importantes que hacer. Entonces, viva su libre derecho a la protesta y a marchar sin obligar ni mucho menos condenar a quien no quiera hacerlo.

Marchen, háganlo por convicción propia, por sus creencias pero a mí déjenme quieta porque simplemente no me interesa. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Hablemos de putas.


Putas, rameras, zorras, meretrices, fufurufas, prepagos, furcias, hetairas, mesalinas, suripantas, prostitutas. Y no acaban ahí los sinónimos para los profesionales de la carrera más antigua del mundo, la prostitución. Odiadas por muchos y amadas por otros, las prostitutas, durante toda la historia, han sido clave importante en el desarrollo de muchas actividades que nadie se atrevería a pensar que estuvieran relacionadas. ¡La prostitución es la base de todo!

Pero vamos más allá. El término prostitución no sólo se refiere a la transacción comercial de vender servicios sexuales a cambio de dinero o de otro bien. Alguna vez en la vida todos (sí, todos) hemos sido prostitutas, y si no, no demoran. «Exhibir para la venta» es la definición etimológica de la palabra «Prostitución», y alguna vez no hemos vendido por más comunistas de cartón que seamos. De esta definición deducimos que sólo es una transacción comercial y que no hay sentimientos ni afección de por medio y que por lo tanto cualquier persona que vende sus servicios profesionales (no sexuales) sin importarle o por causas indignas también es una prostituta (o). 

Pero no se incomoden, eso no es nada de otro mundo. Más bien, es bastante de este mundo. Ser prostituta siempre ha tenido una connotación bastante negativa, pero, ¿en realidad es tan malo como nos lo han hecho creer? No me enfocaré en responder una pregunta tan personal y que no tiene una respuesta única o verdad absoluta. Espero todos tengamos opiniones diferentes al respecto. Sin embargo, y de manera bastante soez, en la prostitución siempre hay «alguien clavando y otro clavado». Y no, no estoy hablando de sexo. 

Por ejemplo, su jefe puede ahorrarse unos pesos pagándole una suma irrisoria por sus servicios profesionales (que tanto le costaron), pero a usted le es indiferente simplemente porque necesita el dinero o porque sí. De igual manera, si sus convicciones y valores van en contra del trabajo que usted realiza pero gana bastante dinero, también querido amigo se está prostituyendo. Nada más es ver estos abogados de patriotismo arraigado y protectores del ambiente que trabajan en empresas mineras y petroleras multinacionales por un salario que jamás ganarían en una empresa del territorio donde nacieron.

Pero no les parecerá muy terrible esta forma de prostitución porque su pudor y honra no se ven comprometidos en situaciones tan indecorosas como vender sexo. Y ahí es donde no estaremos de acuerdo amigo lector, pues me parece más vergonzoso vender servicios profesionales que sexuales. Y entonces, ¿es usted una prostituta?

lunes, 4 de febrero de 2013

¡Mojigatos!

Se esconden detrás de una máscara de santidad y de buenos valores. Las buenas costumbres son su estandarte y aman a Dios sobre todas las cosas. Se escandalizan con sólo escuchar nombrar las «partes íntimas» como si ellos no las tuvieran. El escote les produce escozor y los «descaderados» son un invento del Diablo. Pero en realidad son otra cosa. Su comportamiento en la oscuridad, allá donde muy pocos los ven y los pueden criticar, llevan un actuar digno de respetar por las más famosas rameras de proporciones bíblicas. 

Y la cosa no queda ahí. Dan clases de moral donde quiera que vayan y la hipocresía es el pan de cada día. Los sermones son el postre y siempre andan con la cabeza baja y con el crucifijo en mano. ¡Miedo hay que tenerles! Su descaro y sinvergüencería no tiene límites. Calígulescos seres beatos de parafilias ocultas. 

¿Por qué no mostrar nuestros deseos sexuales? ¿Por qué esa máscara de santos? Porque estamos dominados por un puritanismo que ni son ni ton. Somos seres influenciados  por las más oscuras pasiones y deseos, con ganas de una satisfacción solaz que avergüenza mostrar. Y muy triste, ya que al fin y al cabo con tanta mojigatería no disfrutarán completamente del apetito carnal más delicioso, el tener un cuerpo desnudo al lado del propio en igualdad de condiciones. De ahí pa'lante, lo que la imaginación nos proponga realizar. 

Huya de la gazmoñería, no sucumba ante ella y sobre todas las cosas, no confíe en el pudor de su pareja. Para algo son pareja, para dejar ese pudor en el clóset y no debajo de las sábanas. Nada de pijamas medievales artísticamente elaboradas para dejar sólo una abertura al pórtico de Himeneo, como diría el gran Marqués de Sade. A un lado las presiones que más que sociales, son religiosas, inculcadas por la moralidad de una iglesia que tiene de todo menos moral. 

Reflexionemos un poco: el sexo no es sólo para reproducirnos, también es para disfrutarlo, sentirlo, gozarlo. La sensualidad y el erotismo son de las cualidades más majas que el ser humano posee. ¿Por qué no explotarlas así como explotamos cualidades menos valiosas?
Seamos calientes, candentes, apasionados, carnales, impetuosos más no vulgares. Al igual que con la comedia, la ramplonería y la ordinariez, no nos hace cómicos y mucho menos eróticos. Hasta para el sexo hay que tener estilo. 

¡Clítoris erguidos! ¡Falos erectos! Que la mojigatería no sea un hecho.

lunes, 23 de julio de 2012

Una vida ahora y no después.

Estamos en el paraíso, no tengan duda de eso. El problema es que llegamos al paraíso y lo volvimos un infierno, literal. 

Tenemos conocimiento seguro y no por actos de fe que la única vida que tenemos es esta, la que estamos viviendo o malviviendo en este preciso instante. Entonces, ¿por qué tenemos que mortificarnos y desperdiciar esa única vida de la que estamos seguros para llegar a una eterna de la que no tenemos certeza? En serio, la vida es muy corta como para no saberla aprovechar. Deberíamos ver esa única vida segura que tenemos como un Dios [En este caso una diosa], a la que le pedimos y por la que hacemos. A la que veneramos con la esperanza de que nos devuelva con creces todos nuestros actos. Karma que llaman. Cada quien es responsable de sus acciones encaminadas a tener una muy buena vida para que cuando tengas que dejar el paraíso lo hagas con la frente en alto y sin desperdicio, solo corpóreo. 

Es imposible que éste no sea el Edén del que nos hablan en La Biblia [Abandone aquí cualquier creencia religiosa que usted tenga en base a La Biblia y mírela como un cuento]. Tiene todo lo necesario para serlo y tal como pasa en El Génesis no lo sabemos aprovechar. No les vengo a echar cantaleta de lo qué tienen y no tienen qué hacer, cada quien vive su vida como le plazca y como más le parezca conveniente. Pero de algo sí estoy segura y quiero que lo sepan, preocuparme por llevar una vida de alabanzas para llegar a un paraíso que no sé si existe no es mi meta en la vida. Ni siquiera una preocupación. 

Lo difícil es no alcanzar a ver todo este paraíso completo porque grande sí es. Apropiarse de un espacio y hacerlo nuestro es una forma de vivir en el paraíso, de disfrutarlo. Complicarnos por cosas inexistentes, en cambio, es una forma de arruinarlo. Me imagino que sabrán por qué digo que estamos en el paraíso pero lo convertimos en un infierno. No todos tienen la capacidad de vivir ese paraíso sencillamente porque para algunos el paraíso lo compone el dinero. Que lo digan las multinacionales.

Por eso, mi vida es ahora y no después. Por eso intento disfrutar cada momento así sea leyéndome un libro en el parque del Planetario Distrital. De lo único que estoy segura es de que si no lo hago ahora tal vez cuando llegue el momento de dejar este cuerpo me arrepienta por toda una vida desperdiciada y me quede "viendo un chispero" porque después de esta no hay más nada. 

Ya puede volver a ver La Biblia como siempre la ha visto. 

viernes, 6 de julio de 2012

Pero, ¿qué carajos les pasa a los "críticos"?


No entendieron el significado de la palabra 'crítico' o no lo valoran. Twitter se ha convertido en una herramienta significativa para entender a muchos de los "críticos" que solo leíamos en periódicos. Ahí tienen a Vladdo, una decepción como persona. Fanático de un solo tema [Uribe] que al igual que su tan criticado expresidente, se ve como el mesías de la crítica política colombiana. No son muy diferentes la verdad. 

El problema es que no le tienen placer a la crítica. Claro, es maravilloso cuando coges tus instrumentos de crítica, te inspiras y de tu cabeza y dedos salen las palabras que para ti son el culmen de tu trabajo. Pero, ¿qué pasa cuando otro hace ese mismo trabajo cuereando el tuyo? Ahí ya no es tan maravillosa la crítica. Ahí se convierte en un ataque, en una persecución, en un acoso. Ahí es cuando no se lee el trabajo del otro porque demerita el mío y se recurre a atacar sin bases ni fundamentos. Yo entiendo, a nadie le gusta que le digan que está mal. Nos pesa el orgullo. 

Parafraseando a Ángel Rama, [Crítico latinoamericano que traspasó las fronteras de la crítica literaria] la crítica es un ejercicio intelectual creador que funciona como eje de articulación. De nada sirve la crítica si ésta misma no se critica. He ahí el meollo de asunto. En Colombia, los críticos se creen en un pedestal, que lo que ellos dicen es palabra santa y por lo tanto no hay derecho a hacerles ningún tipo de aclaración ni de discusión, mucho menos un reclamo. Se les olvidó a estos "ilustres representantes" del pensamiento crítico colombiano que no todos pensamos igual y que no todos tenemos que estar de acuerdo entre todos. 

¿Se imaginan? Todos de acuerdo, lo que dice uno es la verdad absoluta y hay que seguirla como borregos porque "ajá". Yo no me imagino un mundo donde no haya espacio al debate, a la discusión, a la contraposición de opiniones. Obvio, hacer crítica no es fácil y debatirla menos. Menos, cuando lo único que hacemos al no estar de acuerdo es atacar a punta de groserías porque así nos defendemos mejor. Discutir no es lo mismo que pelear y para decirnos las cosas en las que no estamos de acuerdo no es necesario argumentar desde planos personales. Con enfocarnos en la hipótesis de la crítica es suficiente.

Cualquier Daniel Samper Ospina, Adolfo Zableh y Luis Cifuentes parecido con la realidad es pura coincidencia. 

Espero sus críticas porque para eso estamos. 

martes, 6 de marzo de 2012

Algunos apuntes personales sobre el regionalismo.

Desde pequeña no me ha gustado la palabra regionalismo. Debe ser por el estigma que creó la violencia sobre la gente de Barrancabermeja, de donde soy oriunda. Cada vez que íbamos de vacaciones con mi familia a cualquier parte del país, las miradas dicientes no se hacían esperar. Miradas acusadoras que se enmarcan en un "pueden ser guerrilleros" o "pueden ser paracos", dependiendo del grupo armado ilegal que tuviera bajo su yugo a la región. últimamente, he visto cómo ese regionalismo se toma cada vez más y más la mente del colombiano promedio. Expresiones como "costeños mamaburras", "Cachacos desabridos", "Pastusos brutos", "Opitas perezosos" etc., inundan las redes sociales, columnas periodísticas y el diario vivir de una nación que más odio no necesita. 

Y ese es mi segundo punto en contra del regionalismo. Un país que se encuentra dividido por posiciones políticas fundadas en el odio a sus opositores y expresada a través de insultos, no necesita que nos odiemos ahora porque si somos del norte, sur, oriente u occidente. Ahora sólo basta con ser uribistas o no para odiarnos unos a otros. 

Peor aún, es cuando este regionalismo traspasa cualquier tema, con el fin de sembrar más riñas y asperezas entre sus coterráneos. Ya el fútbol es víctima de regionalismo tontos. Como si no fuera suficiente que se mataran los hinchas los unos a otros por el color de una camiseta, por una pasión, que yo también siento, pues soy amante ferviente del fútbol y me duele ver cómo lo que debe ser un espectáculo para disfrutar se ha convertido en una pelea más a causa del lugar de origen del equipo. 


Lo que más me preocupa en sí, es el racismo que se desprende de ese regionalismo. Racismo que desde siempre nos ha acompañado y del que  todavía estamos lejos de desprendernos. Nos enorgullecemos de la diversidad colombiana, pero no la respetamos. Ni nos molestamos por disfrutarla. O, ¿es que esa diversidad que tanto defendemos es la que tenemos en una sola ciudad, en una sola región? Muchos comentarios son utilizados con ánimo de ridiculizar y hacer mofa sobre el color de piel de los "paisanos" y su lugar de procedencia, aireando aún más la violencia entre los mismos. Viajen, conozcan esas zonas del país de las que tanto despotrican, pero que son hermosas, con gente cálida que siempre está dispuesta a tenderle la mano. 


Dejen de creer que una ciudad o región es mejor que otra. Ya sea costeño, santandereano, chocoano, paisa, cachaco, valluno, pastuso, opita, caucano, tolimense, llanero, amazónico, isleño, indígena o de cualquier parte del territorio colombiano, todos comemos la misma mierda que nos sirve Colombia. 

miércoles, 4 de enero de 2012

BESO CON LENGUA Sexo Oral.

Morfema de lenguas,
vocalización perfecta de la a entre las piernas
posición de sensaciones
fonema íntimo
cavidad nasal
triángulo donde se moja la lengua
abertura máxima
pubidés vocálico
baja lenguas
voz
vagina fonética
papila gustativa
morfología
pronunciación íntima
paladar explorador del exotérmico
saliva
si-laba
si
a
cerrada
abertura pélvica
vocálica
a
máxima
menor media
lengua 
anterior
posterior
respiración
morfema
no se pueden cerrar las piernas
orgasmo
sonido sin habla
sonoridad
resonador
acento
donde no se habla
sólo se gime
y
se 
redime
el movimiento.


María de los Ángeles Popov, poetisa afrocolombiana nacida en Roldanillo, Valle. http://www.letralia.com/183/articulo08.htm

martes, 20 de septiembre de 2011

Estamos bien perdidos.


Esta semana no pinta muy bien. Este mes no pinta muy bien. Este país no pinta nada bien. 

Desde la semana pasada andamos en la puja por todos los acontecimientos que nuestro ilustre gobierno e ilustrados gobernantes han hecho, dicho y no dicho. Primero, que salimos del margen de pobreza, si ganamos más de 190.000 pesos al mes. 100.000 pesos se gasta alguien que va a trabajar y usa Transmilenio como medio de transporte. Es una cifra aproximada. Segundo, que ya están que nos sacan a Angelino, por estar en contra de esta cifra. Parece que ser popular o del populacho, no está bien en el gobierno. Por eso es que la gente escoge a gente como Samuel Moreno que es gringo, para que nos gobiernen. Ahí tienen los resultados. Ser sindicalista, popular, barrigón, cumbambón (de cumbamba o quijada pronunciada) y tener las arterias atestadas de grasa no representa al pueblo que gana más de 16 millones de pesos. Si, no se lo niegue más, vivimos en un país inviable.

Tercero, Samuel Moreno se nos va a volar. Como es gringo, pues le sale mas fácil "refugiarse" en su país de nacimiento, que responder por todos los escándalos causados en el país al que ha robado. "Pendejo no soy" dirá el bobalicón. No se han dado cuenta qué Samuel Moreno se cree modelo de pasarela? Entra muy sonriente a las audiencias, proclamándose inocente, responde a medias y vuelve y sale sonriente. Se nos va a volar. O lo agarran ahora o lo sueltan para siempre. El tío Sam debe estar feliz de recibir a uno de sus mas capacitados ciudadanos. 

Cuarto, y no menos importante, y lo más relevante, es que nuestro presidente del Senado, está mal de plata. No es justo que un hombre que ocupa con dignidad una curul en el senado, gane miserablemente 16 millones de pesos. Que tenga dos carros y no le alcance para la gasolina. Que le toca viajar con cuatro, cinco guardaespaldas en un mismo carro. No es justo. Demasiado digno para esto. Es que hay que ponernos en sus zapatos. Un "Señor" que viaja por todo el país, y de tan magna importancia, no puede andar en esas. No está bien visto, que comparta el carro con los escoltas, además que deben ir muy incómodos. Pero lo realmente indignante, no son las declaraciones de éste, sino, que nadie del senado se pronuncie, todos están de acuerdo obviamente, salvo por Luis Fernando Velasco, que radicó un proyecto para anular esto. A la larga, no funcionará. Los senadores y congresistas no se van a poner la soga al cuello, no van a sacar de su bolsillo para movilizarse cómodamente por el país. Eso no les corresponde a ellos, eso nos corresponde pagárselos a nosotros por que para eso nos representan. 

Si señores y señoras. Siga dama, siga caballero, por que es verdad, estamos bien perdidos. Mañana se les olvidará y dentro de muy poco, estarán eligiendo a Corzo por encima de Angelino. Es mejor alguien que se vea bien puesto, con traje ajustado, y que sea sincero y nos dé el robo al Estado como una opción, a que venga un populista a representar algo que no somos. 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Todo muerto es santo.

Escuchamos a cada rato que somos indolentes a la guerra, al analfabetismo, a la discriminación, a la plutocracia, y a un sin fin de cosas más. Pero no somos indolentes con los que en realidad deberíamos serlo, con los muertos. Ojo, no con la muerte, sino con los muertos. 

Me fui para un velorio que día y no sabía que el muerto era un santo. De haberlo sabido, hubiera buscado un escapulario y lo hubiera hecho bendecir para dárselo a mi madre. Era impresionante las cosas que se decían de él. Era un gran esposo, excelente padre y un hijo ejemplar. Yo lo conocí por que era un morboso empedernido, mujeriego y borrachín. Todo el mundo lo sabía, pero nadie hablaba de ello. Era un momento de regocijo que no se podía perturbar con las indecencias del muerto que había pasado a "mejor vida". Había mucho llanto como buen velorio y me impresionó no ver plañideras llorado al santo al lado del cajón. A uno le da pena, pero en medio del cuchicheo postmortem, se escuchaban expresiones como : "Tan buen hombre que era", "en plena flor de la juventud llega y le pasa esto", "pobrecita la familia del difunto". Otros, mas consientes de la vida del muerto, cuchicheaban: "Pero menos mal se gozó la vida", "Ah marica, que embarrada este man". Y obviamente no faltaba la señora de la quinta edad: "Se murió el difunto, que pesar".

Una vez, en otro velorio en Barrancabermeja, el muerto no era santo, pero si era muy bueno. Era ladrón, y de los mejores. Igual se le veló, se le lloró, se le sufrió y se le enterró. Pero para qué ponerse a decir todas esas cosas del muerto si hay que recordarlo por las cosas buenas y no las malas. Pues no estoy de acuerdo. No hay que ocultar la vida la del muerto. Al pan pan y al vino yo.

Cuando se muere un político me recuerda al muerto del párrafo anterior. Pudo haber sido el peor político de la historia; el mas ladrón, el mas ruin. Sin embargo, está muerto y fue un hombre ejemplar, todo un ejemplo para la clase dirigente política. Si claro, claro que es un ejemplo para esa clase de ratas que nos dirigen. Que un político calaña muera debería alegrarnos, que lo llore la familia y las ratas. Todo el mundo tiene derecho hacer su duelo independientemente de lo que la persona haya sido en vida o no. Pero no hay que engañarse, el muerto no era un santo.

No es cuestión de irrespetar al difunto, es cuestión de decir las cosas como son. El hecho de morirse no redime los "actos impíos" cometidos en vida. El arrepentirse en el lecho de muerte tampoco ayuda. El morirse no lo hace a uno bueno, aunque la familia y los amigos lo quieran hacer ver a uno así. Lo hecho, hecho está. 

Por eso le digo a mis amigos, que cuando me muera, ¡Expresense! No me ubiquen en un pedestal que jamás lo he estado y no es mi intención. Al muerto, lo del muerto.

martes, 30 de agosto de 2011

Mitos y leyendas de la colombianidad.

Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que refiere acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos.

Una leyenda es una narración tradicional que incluye elementos ficticios, a menudo sobrenaturales y cuya acción transcurre en un tiempo y espacio reales, lo que aporta al relato cierta verosimilitud.

Después de estas definiciones, dependerá del lector cuestionarse y dar clasificación.

  • Al tocar el cuero cabelludo de Amparo Grisales, se siente un arruguero que se debe a tanto estiramiento facial.
  • La honorable Policía Nacional es mejor como comparsa de baile que como custodia de la seguridad.
  • Shakira pudo haber nacido en territorio colombiano, pero la cédula la cataloga como  hispanoargentinamexicana.
  • Los ex-presidentes pueden seguir en el cargo de presidentes, pero sólo como asesores.
  • El cantante del gol está frustrado por no cantar goles de la selección de sus amores.
  • #MurioSergioEstilo, es otra falacia nacional. Pero sí es un sentimiento nacional.
  • Colombia es pasión.
  • Somo el segundo país mas feliz del mundo.
  • Tendremos Mundial de fútbol de mayores en el 2026.
  • Los impuestos sirven para que los políticos sean remunerados con casas de verano en "Mayami".
  • Álvaro  Uribe Vélez es una hada madrina.
  • Hay quienes creen que el señor del billete de $20.000 es un violador de niños.
  • El que defiende los derechos humanos es guerrillero y terrorista.
  • Gustavo Rojas Pinilla se está revolcando en su tumba, sus nietos se dejaron pillar.
  • La venta de alcohol en diciembre y enero, es directamente proporcional con el aumento de los partos en septiembre.
  • Se fuma perica.
  • La iglesia y el partido conservador son el Alma Máter de la moral colombianada.
  • Bogotá es el único sitio donde lo roban a uno en la calle del "Buen Ladrón".
  • Este es un país de talento, no nos conoceríamos sin "Yo me llamo" y "El factor X".
  • Los congresistas no deben ser investigados.
  • El fútbol es mas importante que la pobreza, la violencia y la injusticia.
  • Vicky Dávila es la proxeneta del periodismo político colombiano.
  • Los Nule, son unos empresarios excéntricos.
  • Carolina Cruz es políglota.
  • RCN no ve la hora de que otro famoso enferme o muera. Necesitan material para poner a trabajar a sus creativos.
  • Suso es un contrahecho abortivo de Jaime Garzón.
  • Suso no sabe quién ES Jaime Garzón.
  • Karoll Márquez es actor, compositor y cantante.
  • Mauricio y palo de agua es un proyecto arquitectónico musical.
  • Los héroes en Colombia si existen, Batman Roberto Camargo al concejo en Chía.
De usted dependerá, que sus hijos y los hijos de sus hijos, conozcan algunos de los mitos y leyendas de la colombianidad. Pero es su decisión cuáles son mitos y cuáles son leyendas.


lunes, 29 de agosto de 2011

Los preceptos religiosos que me enseñaron y no acaté.

Menos mal no creo en Dios. Menos mal no soy esbirro de ninguna religión ni creo en ellas. No gusto ni de cultos, sectas, ritos, adoraciones ni nada que se le parezca. De ser así, ya estuviera quemándome en las puertas del infierno, por haber quebrantado por lo menos ocho de los diez preceptos morales de un Dios que no sé si existe, pero que por costumbre se venera. 

Empecé mi educación básica primaria en un colegio de monjas en Barrancabermeja, Santander. No me fue muy bien. Pero como buen colegio católico de pueblo incesantemente religioso y devoto, me enseñaron, o peor aún, me intentaron nublar el pensamiento con todas las normas del códice católico romano apostólico. Más que enseñar, era una lucha por convencer, impresionar y atraer a más devotos a sus filas, que actualmente andan de baja en baja, con tanto escándalo de pederastia y su posterior "apoyo" de la iglesia, por que los menores son unos provocadores.

Me enseñaron algo y desde ese momento empecé a dudar, la cosa me empezó  oler a feo. Hay algo que se llama los "Siete dones del Espíritu Santo", y entre esos siete hay uno que me sobresaltó, el Temor de Dios. Este don "inspira reverencia de Dios y temor de ofenderle, y aparta del mal al creyente, moviéndolo al bien. Es el don que nos salva del orgullo sabiendo que lo debemos toda a la misericordia divina. Por el temor de Dios se llega al sublime don de la sabiduría."  Con estas palabras del catecismo de Pío X, soltaban los diez mandamientos que debe uno cumplir y respetar para no tener una vida eterna condenado en alguno de los nueve círculos del infierno. Me empecé a sentir un poco mal. ¿Cómo es posible que a uno en el colegio le enseñen que si no le tiene miedo a Dios (un Dios del cual no hay certeza remota de que exista, pero que aún así mueve más pasiones que nadie por un sentimiento de fe), vaya a tener una vida eterna de trabajos forzados en las calderas del infierno? Más grave aún, ¿sacrificar la única vida de la que uno está seguro, para no cometer actos impuros que pueden traer graves consecuencias en una vida eterna que no es seguro que exista? 

Ocho de los diez mandamientos ya los incumplí. Temor de Dios, por ningún lado hay. Si acaso temor a Dionisio Araújo que fue a resarcir el daño hecho en el debate a Cuadra Picha. Más que un miedo a una vida eterna con diablitos pinchándolo a uno con un tridente, sería mejor enseñar normas básicas que pueden cumplirse por convicción, por respeto, por educación. No puedo amar a Dios sobre todas las cosas y mucho menos no jurar su santo nombre en vano. El jurarlo ya me ha llevado a mentir, por mentir no puedo comulgar si no me confieso, así que ya no santifico las fiestas. Mandamiento que siempre me llamó la atención, pues cuando  alguien cumplía años y hacía fiesta sin santificar siempre terminaba mal. ¡OJO! Santificar las fiestas significa darle a Dios un día a la semana para darle gloria y para nuestro bien y descanso. Por favor no salga de rumba con un obispo. El confesar todos los actos impuros cometidos a un sacerdote, sería darle ideas; así como negar que más de una vez se me ha pasado por la cabeza hacerle la vuelta a un par de novios, amantes, esposos o lo que sea  alguna que otra compañera, no de amigas (no quiero problemas, toca mentir). No desear bienes ajenos, pero si no tengo propios, como imposible no desear los bienes de los demás. 

Tengo una dicotomía con el "No robarás". Poseo unos cuantos libros que no devolví y recuerdos de haber tomado varios billetes saliendo de los bolsillos de mi papá cuando dejaba la ropa colgada para irme a rumbear. Eso me hace pensar que "Honrarás a padre y madre" tampoco se pudo cumplir. Hay que hacer la aclaración, que si usted alguna vez ha pensado en matar y se lo ha imaginado, es un asesino más, así no lo haya hecho físicamente. Mejor dicho, ocho que ya incumplí, uno está en duda y el otro no es real pero muy cierto.  

Yo no me voy a mortificar y  voy a vivir esta vida por que estoy segura que la tengo. Respeto la libertad de culto.  Espero que respeten mi libertad de inculto.